Tenía pendiente escribir este artículo desde hace un par de meses, pero por diversas causas no encontraba el momento. En aquel momento ocurrió en la oficina un hecho que me motivó a escribirlo, por el morro que percibí en esta empresa.

Un viernes cualquiera mientras teníamos en Adspot nuestra reunión comercial semanal apareció un chaval en la oficina vestido de traje y con mochila de colegio a la espalda (curiosa combinación…). Entró y me hizo preguntas para un estudio de IT que estaban haciendo, acerca de la seguridad de los datos en la empresa y qué valor les dábamos, y qué cosas hacíamos con ellos. No le dí mucha importancia, le dije tres cosas básicas y le despedí.

Para nosotros, los datos son muy importantes, como para cualquier empresa que se mueva íntegramente en internet. Disponemos de varias herramientas que aseguran la integridad de los datos ante desastres, discos de datos Raid 1, copias automáticas y un sistema de backup online a un CPD externo. Por ello creí que había aprobado su “examen”.

La semana siguiente me llamó este chico por teléfono, y me dió una “alegría”: resulta que su empresa, Risc Group (partner de IBM, esto lo dijo varias veces y casi que no me enteré de cómo se llamaba su empresa pero sí que era “nosequé de IBM”) nos había seleccionado entre su muestreo como empresa en la que querían “invertir”. Me llamaría una persona para darme más detalles. Al rato me llamó la directora de marketing para indicarme que querían vernos para darnos más detalles, que era una inversión en tecnología para pymes y que querían quedar comigo lo antes posible, con varias condiciones, entre las que figuraban que la reunión la debían tener con alguien con capacidad de firmar acuerdos en la empresa, que de esa reunión teníamos que salir con un acuerdo firmado si nos interesaba su propuesta, que ellos invertían en tecnología con nosotros pero que debíamos autorizarles a utilizar nuestro nombre como referencia, y que debíamos de pagar el coste mensual del servicio “subvencionado”, dado que ellos “nos daban el Mercedes, pero la gasolina la poníamos nosotros”… curioso el método de comunicación. Les pedí que me mandaran documentación con antelación del producto, pero se esforzaban en decirme que eso lo tenían en comercial, pero que “esto era marketing y no tenían ese tipo de documentación”.

A la reunión, ya intrigado por saber de qué iba el tema, vino el chaval de traje y mochila de la otra vez y una chica que se presentó como directora de marketing de Risc Group. El nombre no me sonaba…

- “Hablé contigo el otro día?”, le pregunté
- “No, hablaste con otra chica, que también es directora de marketing… es que somos varios”
-”Qué curioso… cuántos directores de marketing…”

Lo más importante es la pose, en especial de la directora en cuestión. Son dos chavales muy jóvenes, muy muy jóvenes, pero en especial ella adopta una posición de directora de multinacional a la vuelta de todo. Es una pose totalmente sobrada, pasada de todo, como si lo que me está haciendo es realmente un favor. Que ella esté en mi oficina ya casi le molesta, debería haber sido yo el que me desplazara… además, en un momento llaman a su compañero al móvil, y ella con un tono hiper prepotente le indica claramente que debe cortar la llamada instantáneamente, con ganas de que desde el otro punto de la llamada se enteren también… curiosa pose, que no he visto en ningún director de España y sí en varias películas americanas. No digo más.

Bueno, me empiezan a contar su película y se trata de una herramienta de copia online de datos. Imagino que no sabían que nos dedicábamos a temas de internet y que a mí me gusta tanto el tema técnico. Les hice varias preguntas técnicas que no supieron responder. Finalmente me dicen que el valor del software es de x, que el coste de no se qué es y… y que está subvencionado por la campaña de marketing y que sólo me costaba aproximadamente 600 € al mes, o una cosa así. Me pregunta si me parece caro o barato por proteger mis datos. Además me indican que este acuerdo lo debemos cerrar en esa misma reunión: no hay más oportunidades… ahora o nunca.

El producto no me parece caro, me parece carísimo. Hay otras herramientas que hacen básicamente lo mismo por un coste infinitamente más bajo. Además, el coste que ellos subvencionan no es tal, es simplemente el coste del software que te instalan (que el precio que ponen es estratosférico). Ese software en otras empresas te lo regalan…

Resultado: me quedé con la impresión de que es una artimaña comercial para pymes y gente que no entiende, y que además no dan la opción de que lo puedas pensar. Muchos de los gerentes de empresas normales saben de lo importante que es que los datos no se pierdan, y como no tienen tiempo a comparar otros productos similares, y creen estar ante una oportunidad, imagino que muchos caerán en la trampa.

Yo busqué antes de su visita en internet y no encontré nada de ellos. Espero que esta noticia posicione en Google por si a algún otro “seleccionado” le puede ayudar mi experiencia.