Ya soy piloto de Ultraligero

Hace tanto que no escribo en mi blog… lo acabo de ver: desde marzo. Y la última entrada es la de mi suelta aeronáutica. Han pasado muchas cosas en estos meses, y el tiempo me come, pero no puedo dejar esto sin contarlo a los que me lean o lleguen con inquietudes aeronáuticas: ya aprobé.

El examen fue el 12 de abril de 2013, a las 9 de la mañana. Yo llegué al campo de vuelo de Casarrubios a las 8.30, y a esa hora no había nadie, sólo otra persona. Por no haber, no estaban ni los del bar. Así que cuando salimos los dos del coche, estuve hablando un poco con él, uno que no había visto nunca.

– Yo: “qué tal lo llevas?”
– El otro: “yo muy bien, y tú?”
– Yo: “pues muy bien, la verdad es que aquí lo hacen muy bien. Estoy muy contento y todas las maniobras las tengo muy trilladas. A ver si aprobamos y podemos empezar a hacer otras cosas, algo de navegación…”
-El otro: “fenomenal!”

Hubo más conversación en la que la verdad es que el chico era majo, y estuvimos a gusto. Finalizó en:

– Yo: ” a qué hora te han citado? porque yo tengo a primera hora… con la prisa que llevo a ver si llegan pronto!”
– El otro: “pues no sé, yo tengo que estar toda la mañana… soy el examinador”.

En fin, no podía se de otra manera. Tras carcajadas varias, y menos mal que no le dije nada malo, me tocó el examen. Lo bueno de este examinador, que era su primera vez, es que este (por contra del antiguo) se sube contigo en el avión. Es mucho mejor porque además de aportarte confianza, puede ver que estás haciendo las cosas bien, que vas a tu altura de vuelo… en fin, que es mucho mejor.

Hace ya tiempo del examen pero me acuerdo bastante bien pese a los nervios: despegamos con un punto de flaps y subimos bien saliendo de la 26, y según despegamos nos dirigimos hacia Navalcarnero para hacer maniobras. Tras pasar la autopista, hice el giro en copa unas cuantas veces correctamente, practiqué el resbale y después me dijo que nos volviéramos para el campo a hacer el circuito. Me señaló con la mano, pero yo estaba un poco desorientado con los giros que había dado. Tiré hacia donde creía que era, por donde me señaló, pero como no veía el campo paré el giro antes. Al poco me dijo sonriendo: “piensas llevarme a Cuatro Vientos o qué?”, a lo que le contesté: “con el día tan bueno que nos ha salido he pensado que podiámos darnos una vuelta…” y tras las risas le comenté que estaba un poco desorientado y que necesitaba coger una referencia. Me dió el tiempo necesario para ver la autopista, y por la forma enseguida reconocí el campo a la derecha, así que continué el giro y me incorporé al circuito. Al llegar a base me dijo que aterrizáramos con flaps, y la verdad es que lo había practicado un par de veces sólo. Puse los flaps y como siempre, pero al virar a final me di cuenta de que eso no bajaba ni a la de tres… veía que iba largo pero no quería hacer nada que pudiera parecer mínimamente peligroso, así que cuando nos dimos cuenta de que no llegaba le dije que iba alto y que iba a frustrar e intentarlo de nuevo. Hice de nuevo el ciruito, pero le dije la verdad: que con flaps había tomado pocas veces y que para estar más seguro iba a alargar el circuito para poder ajustarme bien, que aceptó. En esta ocasión, con tiempo de todo, tuve hasta que meter un poco de motor al final, pero salió perfecto. Al ir hacia la oficina rodando, me preguntó por qué no había resbalado en la primera ocasión, cuando se veía que iba muy alto y que él sabía que me salía la maniobra. Le dije, de nuevo, la verdad: no sabía si podía resbalar con los flaps metidos, y ante la duda, preferí no arriesgar en medio del examen. Me dijo que estaba aprobado, y que siguiera practicando, que con las horas con las que nos examinamos no podemos confiarnos, y que era el principio de más formación.

Me quedé contento, y realmente la verdad por delante siempre es la mejor opción. Y sí, ya soy piloto. La pena es que desde entonces no he volado nada. Entre las vacaciones de verano, la vuelta al trabajo que ha sido con mucho trabajo, la otra afición al tiro y ahora que el tiempo no acompaña… en fin, trataré de volver. Pronto!

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